¿Duele amamantar? Lo que es normal y lo que no
El dolor no es parte de la lactancia. Cómo reconocer un mal acople, qué hacer con las grietas y cuándo pedir ayuda.
Francisca Carrillo, matrona5 min de lectura
Hay una idea muy instalada de que amamantar duele y hay que aguantar. Quiero partir por ahí, porque es la causa de que muchas mujeres abandonen la lactancia sintiendo que fallaron.
Una molestia leve los primeros días es esperable. Un dolor que te hace apretar los dientes, que dura toda la toma o que te deja grietas, no lo es. Es una señal de que algo se puede corregir.
Casi siempre es el acople
La causa más frecuente del dolor es que tu bebé está tomando solo el pezón en vez de abarcar buena parte de la areola. Cuando eso pasa, comprime en el lugar equivocado: duele, y además saca menos leche.
Señales de un buen acople
- Tu bebé abre la boca bien grande antes de tomar el pecho.
- Su mentón toca tu pecho y la nariz queda despejada.
- Los labios quedan hacia afuera, como de pescadito.
- Se ve más areola por sobre el labio superior que por debajo.
- Escuchas que traga, con pausas, no solo movimientos rápidos.
- No sientes dolor una vez que empezó a succionar.
Si ya tienes grietas
Lo primero es corregir el acople, porque si no, la grieta no cierra por mucha crema que te pongas. Después de cada toma puedes dejar una gota de tu propia leche sobre el pezón y secar al aire.
- Empieza por el pecho que duela menos: el bebé succiona más fuerte al principio.
- Rompe el vacío con tu dedo meñique antes de retirarlo, nunca tirando.
- Evita jabones y cremas perfumadas en la zona.
- No suspendas la lactancia sin conversarlo antes: hay soluciones intermedias.
Consulta pronto si tienes fiebre, una zona del pecho roja y caliente, o dolor intenso que no cede: puede ser una mastitis y necesita tratamiento.
A veces una sola sesión de asesoría basta para corregir la técnica. He visto muchas veces cómo cambia todo — y siempre me quedo pensando en cuánto dolor se podría haber evitado si hubieran consultado antes.
